Ruta de 15 días por Nepal viajando sola: Itinerario y presupuesto

Por PASAJERAS VIAJERAS11 min de lecturaActualizado el 28 de agosto de 2026
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Mujer viajera sola con mochila de trekking frente a las cumbres nevadas del Annapurna en Nepal

Nepal siempre había estado en mi lista por una razón muy concreta: quería hacer un trekking de verdad en el Himalaya sin necesitar semanas libres ni un presupuesto enorme, y descubrí que quince días dan de sobra para combinar montaña, cultura y algo de fauna salvaje sin tener que elegir solo una cosa. Esta ruta de 15 días por Nepal viajando sola combina la capital, Katmandú, un trekking de varios días por el circuito de Poon Hill en la región del Annapurna, la ciudad lacustre de Pokhara y un cierre de safari en la selva del Terai, en el parque nacional de Chitwan.

Organicé el viaje en cuatro bloques: Katmandú como llegada y aclimatación cultural, el trekking de Poon Hill con base en Pokhara, la propia Pokhara como descanso activo junto al lago, y Chitwan como cierre de safari antes de volver a la capital para el vuelo internacional. Es una ruta que combina muy bien montaña y llanura, algo que sorprende a quien piensa en Nepal solo como sinónimo de picos nevados.

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La mejor época para esta ruta por Nepal viajando sola es de octubre a noviembre o de marzo a abril, con cielos despejados que permiten ver las cumbres nevadas con claridad durante el trekking; en invierno hace mucho frío en altura y en verano llega el monzón, que además de lluvia trae nubes que tapan las vistas más espectaculares. Yo viajé en octubre, justo después del festival de Dashain, y tuve un tiempo perfecto durante todo el trekking.

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Esa mochila de cabina la usé como equipaje base en Katmandú y Pokhara, dejando allí la ropa que no necesitaba durante el trekking y cargando solo lo esencial en una mochila más pequeña de trekking durante los días de montaña.

Itinerario día a día por Nepal en 15 días

Días 1-3: Katmandú y el valle

Aterricé en Katmandú y me alojé en Thamel, el barrio mochilero por excelencia, lleno de tiendas de equipo de trekking, agencias y restaurantes para todos los gustos. Dediqué los primeros días a los lugares declarados Patrimonio de la Humanidad del valle: la plaza Durbar de Katmandú, con sus templos de madera tallada dañados y ya reconstruidos tras el terremoto de 2015; la stupa budista de Boudhanath, la más grande de Asia, donde di varias vueltas en sentido horario junto a monjes y peregrinos entre banderas de oración; y el templo hindú de Pashupatinath, junto al río Bagmati, donde se realizan cremaciones públicas a la vista de cualquier visitante, una experiencia intensa que ayuda a entender la relación nepalí con la muerte. Aproveché también para tramitar el permiso TIMS y el permiso de la zona de conservación del Annapurna (ACAP), imprescindibles ambos para el trekking, y para alquilar el equipo de montaña que me faltaba en alguna de las decenas de tiendas de Thamel.

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Días 4-8: Trekking de Poon Hill, Annapurna

Volé de Katmandú a Pokhara (25 minutos frente a las seis o siete horas por carretera) y desde allí me trasladé en jeep compartido hasta Nayapul, el punto de inicio del trekking de Poon Hill, uno de los circuitos cortos más populares del Annapurna y perfecto para quien no dispone de las dos o tres semanas que exige el circuito completo. Contraté un guía local y un porteador a través de una agencia de Pokhara, algo que recomiendo especialmente a cualquier mujer que haga trekking sola en Nepal, tanto por seguridad como por generar empleo local justo y directo. Durante cinco días subimos y bajamos escalones de piedra entre pueblos gurung y magar, con noches en lodges sencillos de Ulleri, Ghorepani y Tadapani, hasta el mirador de Poon Hill, a 3210 metros, donde madrugué a las cuatro y media de la mañana para ver amanecer sobre las cumbres del Annapurna Sur, el Machapuchare (la montaña sagrada con forma de cola de pez, prohibida para escaladores) y el Dhaulagiri a lo lejos, una de las vistas más impresionantes que he visto nunca. El trekking no exige experiencia técnica, solo buena forma física para subir escalones durante horas, y el ambiente entre trekkers de todas las nacionalidades en los lodges por la noche, alrededor de una estufa de leña, fue tan bueno como el propio paisaje.

Días 9-11: Pokhara, descanso junto al lago

De vuelta en Pokhara, dediqué tres días a descansar las piernas del trekking sin dejar de moverme del todo: paseé en barca de remos por el lago Phewa hasta el templo de Tal Barahi, en un islote en medio del agua, subí en teleférico hasta la pagoda mundial de la Paz (World Peace Pagoda), con vistas panorámicas al lago y a la cordillera del Annapurna al fondo, y madrugué otra vez para ver el amanecer desde Sarangkot, el mirador más famoso de la ciudad, al que se puede subir en taxi compartido antes del alba. Pokhara tiene un ambiente mucho más relajado que Katmandú, con una zona junto al lago (Lakeside) llena de cafés con terraza, tiendas de artesanía tibetana y agencias de parapente, actividad que probé una mañana con vistas simultáneas al lago y a las montañas nevadas, una de las experiencias más recomendables de todo el viaje.

Días 12-15: Safari en el parque nacional de Chitwan

Desde Pokhara cogí un bus turístico de unas cinco horas hasta Sauraha, la puerta de entrada al parque nacional de Chitwan, en la llanura del Terai, muy distinta en clima y paisaje al resto de la ruta, mucho más calurosa y húmeda. Me alojé en un lodge con programa de actividades incluido y pasé dos días completos entre un safari en jeep por la selva (con avistamiento de rinocerontes indios de un cuerno, ciervos y cientos de aves), un paseo en canoa tradicional de madera por el río Rapti, con cocodrilos tomando el sol en la orilla, y una visita al centro de elefantes, donde ahora se prioriza el baño y la observación de los animales en libertad relativa en vez de los antiguos paseos a lomos de elefante. Cerré el viaje con un vuelo doméstico corto desde Bharatpur de vuelta a Katmandú para coger el vuelo internacional.

Sabores de Nepal

El dal bhat se convirtió literalmente en mi combustible diario durante el trekking, ya que en la mayoría de lodges de montaña se sirve con relleno gratuito de arroz, lentejas y verduras, la energía perfecta para afrontar horas de escalones. En Katmandú probé los momos, unas empanadillas al vapor rellenas de verdura o búfalo que se sirven con una salsa de tomate picante, y que se han convertido en el tentempié callejero por excelencia en todo el valle. En Pokhara descubrí el thukpa, una sopa de fideos de origen tibetano perfecta para las noches frescas junto al lago, y el té con mantequilla de yak en una casa de té de camino al trekking, una bebida muy calórica y salada que cuesta acostumbrarse a beber pero que tiene todo el sentido a esas alturas.

Presupuesto orientativo para 15 días en Nepal

Nepal es uno de los destinos más económicos de todo el Himalaya, con un coste de vida diario muy bajo fuera de los gastos específicos del trekking. Un dormitorio compartido en Katmandú o Pokhara cuesta entre 5 y 10 dólares por noche, y una habitación privada sencilla entre 12 y 20 dólares. Comer un dal bhat, el plato nacional de lentejas, arroz y verduras que se sirve con relleno gratuito en muchos sitios, cuesta entre 2 y 4 dólares. El trekking de Poon Hill con guía y porteador contratados en Pokhara ronda los 25-30 dólares por día y persona, incluyendo alojamiento en lodge y comidas, además de los permisos TIMS y ACAP, que suman unos 40 dólares en total. El vuelo doméstico Katmandú-Pokhara cuesta entre 80 y 100 dólares por trayecto, y el paquete de dos días de safari en Chitwan con todo incluido ronda los 120-150 dólares. Sumando alojamiento, comidas, el trekking completo, vuelos internos y el safari, mi presupuesto total para los 15 días fue de unos 750-850 dólares, sin contar el vuelo internacional.

Cómo moverte por el país

Los vuelos domésticos entre Katmandú y Pokhara, y entre Pokhara o Katmandú y Bharatpur (para Chitwan), ahorran muchísimas horas de carretera de montaña, sinuosa y a menudo cortada por obras o desprendimientos, así que los usé siempre que el presupuesto lo permitió. Para trayectos que sí hice por tierra, los buses turísticos de la compañía Greenline resultaron mucho más cómodos y seguros que los buses locales, con asientos numerados y paradas controladas. Para el propio trekking, contratar guía y porteador a través de una agencia registrada en Pokhara no solo aporta seguridad y compañía, sino que resuelve toda la logística de permisos, alojamiento y comidas en los lodges de la ruta.

Zonas y alojamiento recomendados

En Katmandú, Thamel concentra toda la infraestructura para mochileras y trekkers, con buena seguridad nocturna gracias al movimiento constante de turistas; el barrio de Boudha, junto a la gran stupa, ofrece un ambiente mucho más tranquilo y espiritual para quien prefiera algo menos bullicioso. En Pokhara, la zona de Lakeside, junto al lago Phewa, es la opción evidente, con la mejor oferta de alojamiento, restaurantes y agencias de trekking y parapente. En Sauraha, junto a Chitwan, la mayoría de lodges están a un paseo del río y organizan directamente las actividades del parque, lo que simplifica mucho la logística de esos últimos días.

Viajar sola por Nepal: seguridad y consejos prácticos

Nepal me pareció uno de los países más tranquilos y amables de todo el continente asiático para viajar sola, con un nivel de acoso mucho menor que en India o incluso que en algunos países del sudeste asiático. Aun así, para el trekking en solitario por el Annapurna, el propio gobierno nepalí recomienda encarecidamente no ir sin guía o porteador tras varios incidentes de trekkers desaparecidos en años anteriores, así que contratar acompañamiento no es solo una cuestión de comodidad sino de seguridad real en zonas de montaña con cobertura móvil intermitente. En Katmandú, el barrio de Thamel es seguro incluso de noche gracias al movimiento constante de gente, aunque como en cualquier ciudad grande evité callejones oscuros y guardé el pasaporte y el dinero en una riñonera interior en vez de en el bolso durante los trayectos en bus nocturno. El terremoto de 2015 sigue muy presente en la memoria colectiva del país, y algunos edificios históricos aún se están reconstruyendo, algo que conviene tener en cuenta al visitar ciertos templos con andamios.

Para un viaje con trekking de altura de por medio, contar con un seguro que cubra específicamente actividades de montaña hasta los 3500-4000 metros (la altura de Poon Hill) y una posible evacuación es prácticamente imprescindible en Nepal, ya que el mal de altura, aunque leve en esta ruta concreta, puede complicarse, y un rescate en helicóptero desde zonas remotas del Annapurna tiene un coste que sin seguro sería inasumible para la mayoría de bolsillos.

Qué llevar en la maleta

  • Botas de trekking ya usadas previamente, nunca estrenadas justo antes del viaje, para evitar ampollas en la ruta.
  • Capas de ropa técnica (varias finas mejor que una gruesa), ya que la temperatura varía muchísimo entre el valle y los 3200 metros de Poon Hill.
  • Saco de dormir ligero o sábana de seda, ya que las mantas de los lodges de montaña no siempre abrigan lo suficiente.
  • Frontal o linterna, imprescindible para la subida a Poon Hill antes del amanecer.
  • Purificador de agua o pastillas potabilizadoras, para no depender solo de comprar botellas de plástico en la montaña.
  • Adaptador de enchufe tipo C, D y M, y un cargador solar pequeño para los lodges sin electricidad constante.

Dejar la mochila de cabina en depósito en Pokhara mientras hacía el trekking con una mochila más pequeña fue la mejor decisión logística de todo el viaje, ya que no tuve que cargar ropa de ciudad ni objetos innecesarios durante los cinco días de subidas y bajadas constantes.

Mi conclusión

Nepal viajando sola me dio la primera experiencia de trekking real de mi vida, y lo hizo de una forma tan accesible y bien organizada que me sorprendió no haberlo hecho antes. Si tuviera que repetir, añadiría un día extra en Pokhara para hacer también parapente en tándem con más calma, algo que dejé para el último momento y que casi no me da tiempo a disfrutar bien. La recomendaría sin dudarlo como el destino perfecto para quien quiere probar el trekking de montaña por primera vez en solitario, gracias a lo asequible que resulta contratar guía y porteador y a lo amable que es el trato en los lodges de la ruta.

Si tienes dudas sobre cómo elegir el trekking adecuado según tu forma física o sobre cómo organizar los permisos, escríbeme sin problema; es la parte de esta ruta sobre la que más preguntas me hacen otras viajeras. Y si te decides, prepárate para que el amanecer sobre el Annapurna se convierta en el recuerdo de viaje que más veces le enseñes a la gente al volver.

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Redacción de Pasajeras — contenido revisado y actualizado periódicamente.

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