Ruta de 15 días por Islandia viajando sola: Itinerario y presupuesto

Por PASAJERAS VIAJERAS11 min de lecturaActualizado el 28 de agosto de 2026
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Mujer viajando sola junto a un iceberg en la laguna glaciar Jökulsárlón de Islandia

Islandia fue el viaje que más miedo me dio reservar sola y, paradójicamente, el que menos miedo pasé una vez allí. Conducir yo misma por carreteras vacías entre glaciares, cascadas y campos de lava suena a aventura de otro nivel, pero esta ruta por Islandia viajando sola, pensada para recorrer el Círculo Dorado y toda la costa sur en quince días, resultó ser mucho más manejable de lo que había imaginado antes de salir.

La clave de Islandia para una viajera sola es que el país entero gira en torno a una única carretera, la Ring Road o Ruta 1, que rodea la isla completa. Eso simplifica muchísimo la logística: no hay que decidir entre mil rutas alternativas, solo cuánto tiempo te quedas en cada tramo. Yo decidí no completar el anillo entero en este viaje y centrarme en el sur y el oeste, dejando los fiordos del norte y del este para una segunda vuelta, porque intentar dar toda la vuelta en quince días habría significado conducir muchas horas cada día y ver muy poco con calma.

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Islandia es además, y esto lo digo con bastante seguridad después de haberlo comprobado, uno de los países más seguros del mundo para viajar sola: la delincuencia es prácticamente inexistente y el mayor riesgo real es el clima y las carreteras, no las personas. Eso cambia por completo la naturaleza de la preparación: aquí lo importante no es la seguridad personal sino la seguridad al volante y frente a la meteorología.

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La época del año condiciona muchísimo esta ruta. Yo la hice en junio, con casi 21 horas de luz al día, lo que me permitió alargar las jornadas de conducción y ver paisajes a horas en las que en cualquier otro país ya estaría anocheciendo. Si prefieres auroras boreales, tendrás que viajar entre octubre y marzo, pero entonces las carreteras de montaña pueden cerrarse por nieve y los días tienen apenas cuatro o cinco horas de luz, lo que obliga a replantear por completo el ritmo de este itinerario. No hay una época mala, hay dos viajes distintos según cuándo lo hagas.

Con tantas paradas de una sola noche en esta ruta, viajar con una única mochila de cabina bien organizada fue clave para no perder media hora cada mañana reorganizando el maletero del coche de alquiler antes de arrancar hacia la siguiente cascada.

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Itinerario día a día por Islandia en 15 días

Días 1-3: Reikiavik y el Círculo Dorado

Aterricé en Keflavík y recogí el coche de alquiler directamente en el aeropuerto (reservado con meses de antelación, los precios suben muchísimo si esperas). Los días 1 y 2 los dediqué a Reikiavik: el paseo por Laugavegur, la iglesia de Hallgrímskirkja y una tarde relajante en las piscinas geotermales de la ciudad, mucho más económicas y locales que la Laguna Azul. El día 3 recorrí el Círculo Dorado en coche propio: el parque nacional de Thingvellir, donde se separan las placas tectónicas americana y euroasiática, el área geotermal de Geysir con su géiser Strokkur en erupción cada pocos minutos, y la cascada de Gullfoss, imponente incluso en un día nublado. Conducir sola por primera vez en un país extranjero y por la izquierda... no, en Islandia se conduce por la derecha como en España, y ese pequeño detalle me quitó uno de los nervios que llevaba encima; los primeros kilómetros fuera del aeropuerto son quizás los más tensos de todo el viaje, hasta que te acostumbras al ancho de la carretera y a la ausencia casi total de tráfico.

Reikiavik en sí misma es una ciudad pequeña que se recorre entera a pie en un par de días: el puerto viejo, el edificio de conciertos Harpa con su fachada de cristal que refleja el fiordo, y el barrio de Grandi, más industrial y con cervecerías artesanales donde es fácil sentarte a charlar con otros viajeros en la barra sin sentirte fuera de lugar por ir sola.

Días 4-9: La costa sur hasta Jökulsárlón

El día 4 empecé el tramo de costa sur, parando en las cascadas de Seljalandsfoss (se puede caminar por detrás de la cortina de agua) y Skógafoss, y pasando la noche en la zona de Vík. El día 5 exploré la playa de arena negra de Reynisfjara, con sus columnas de basalto, y el promontorio de Dyrhólaey. Los días 6 y 7 los pasé en la región del glaciar Vatnajökull, con una excursión guiada de senderismo sobre hielo en Sólheimajökull, algo que recomiendo hacer siempre con guía certificado y nunca por libre. El día 8 llegué a la laguna glaciar de Jökulsárlón, con sus icebergs flotando hacia el mar, y crucé a la Diamond Beach de enfrente para ver esos mismos bloques de hielo varados en la arena negra. El día 9 lo usé como margen para el mal tiempo, que en Islandia siempre hay que contemplar en el itinerario.

La excursión sobre el glaciar Sólheimajökull fue, sin ningún tipo de duda, el punto álgido emocional de todo el viaje: caminar con crampones sobre una masa de hielo que se mueve, atravesada de vetas de ceniza volcánica negra de erupciones pasadas, con un guía explicando cómo ha retrocedido el glaciar solo en la última década, deja una sensación de pequeñez frente a la naturaleza que no había sentido en ningún otro destino de esta lista. Reservé la excursión con dos días de antelación directamente desde Vík, y el grupo no llegaba a diez personas, algo que también agradecí viajando sola.

Días 10-15: Península de Snæfellsnes y regreso

El día 10 volví hacia el oeste y me desvié hacia la península de Snæfellsnes, conocida como «Islandia en miniatura» por concentrar en un solo tramo glaciar, volcán, playas de acantilados negros y pueblos pesqueros. Los días 11 y 12 los pasé recorriendo esta península con calma, incluyendo la icónica montaña Kirkjufell y el pueblo de Arnarstapi. El día 13 volví hacia Reikiavik parando en la península de Reykjanes, cerca del aeropuerto, donde visité el geiser de Gunnuhver y las piscinas termales de Blue Lagoon reservadas con antelación para el atardecer. Los días 14 y 15 los dejé como colchón en Reikiavik, tanto por si el vuelo de vuelta exigía llegar con margen como por si el mal tiempo me había hecho perder algún día antes, algo bastante habitual en esta ruta.

De la península de Snæfellsnes me quedo con la sorpresa de encontrar, en un solo día de conducción, playas de arena negra vacías, un cráter volcánico al que se puede subir en ascensor, y pueblos de cien habitantes con una cafetería diminuta donde la dueña me preguntó de dónde venía y acabamos hablando cuarenta minutos sobre cómo es vivir todo el invierno con apenas luz. Son esas conversaciones inesperadas, más que los propios paisajes, las que hacen que recuerde Islandia como uno de mis viajes en solitario favoritos.

Presupuesto orientativo para 15 días en Islandia

Islandia es, sin rodeos, uno de los destinos más caros de Europa, y conviene afrontarlo con un presupuesto realista desde el principio:

  • Coche de alquiler (15 días, categoría económica): 500-700 euros, reservado con meses de antelación.
  • Gasolina para todo el recorrido: 250-300 euros.
  • Alojamiento: 60-100 euros/noche en habitación privada de guesthouse; los hostales con dormitorio bajan bastante ese precio.
  • Comida: 35-50 euros/día, cocinar en las cocinas compartidas de los alojamientos ayuda mucho a bajar este gasto.
  • Excursiones guiadas (glaciar, cuevas de hielo si es temporada): 150-200 euros en total.
  • Entrada a la Laguna Azul u otra piscina geotermal premium: 60-100 euros.
  • Presupuesto total orientativo: entre 2600 y 3400 euros, sin contar el vuelo internacional.

Comer sin arruinarse en el país más caro de Europa

Los supermercados Bónus (reconocibles por su cerdito rosa como logo) y Krónan son los más económicos, y cociné en las cocinas compartidas de casi todos los alojamientos al menos una comida al día para compensar los precios de los restaurantes. El agua del grifo es potable y de una calidad excelente en toda Islandia, así que llevar una botella reutilizable ahorra bastante dinero además de plástico. Me permití el capricho de un plato de sopa de langosta en Höfn, la capital autoproclamada de este marisco, y mereció cada corona islandesa que costó.

Cómo moverte por el país

En Islandia, para esta ruta concreta, alquilar un coche es prácticamente indispensable: el transporte público fuera de Reikiavik es escaso y no cubre bien las paradas escénicas que hacen especial este viaje. Conducir sola por Islandia es, en mi experiencia, mucho menos intimidante de lo que suena: hay poquísimo tráfico, las carreteras principales están en buen estado y la señalización es clara. Lo que sí exige atención es el viento, que en algunos tramos puede ser tan fuerte que dificulta abrir la puerta del coche, y el hielo en carretera fuera de la temporada de verano, así que revisa siempre la web road.is antes de salir cada mañana.

Un detalle que no esperaba: el seguro contra viento y arena del coche de alquiler (gravel protection y ash/sand protection) merece la pena pagarlo aparte, porque las ráfagas de viento en algunas zonas pueden lanzar gravilla contra la carrocería o incluso arrancar una puerta mal sujeta si no la abres con cuidado. Los precios de los coches de alquiler varían mucho entre compañías locales e internacionales, así que comparé varias antes de reservar y me decanté por una empresa islandesa con buenas reseñas específicas de conductoras solas.

Zonas y alojamiento recomendados

En Reikiavik, cualquier alojamiento dentro del centro (101 Reykjavík) te deja todo a pie; es una ciudad pequeña y muy manejable sola, de día y de noche. Fuera de la capital, la oferta se reduce a guesthouses familiares y granjas con habitaciones, y la zona en sí importa menos que la ubicación respecto a la Ring Road: prioriza dormir cerca de las paradas del día siguiente para no perder horas de luz conduciendo, algo especialmente relevante en invierno cuando los días son muy cortos.

Viajar sola por Islandia: seguridad y consejos prácticos

El verdadero riesgo en Islandia es el entorno, no las personas: el viento, el hielo, las mareas en playas como Reynisfjara (donde han muerto turistas por olas sorpresa, así que nunca le des la espalda al mar) y los cambios meteorológicos repentinos. Registra siempre tu ruta diaria en la web safetravel.is, gratuita y pensada justo para viajeros que se mueven solos por el país; en caso de emergencia, saben dónde buscarte. Lleva siempre el depósito de gasolina con margen, porque entre pueblo y pueblo puede haber tramos largos sin ninguna estación.

Otra costumbre que adopté rápido: en Islandia casi todas las gasolineras funcionan de forma automática con tarjeta, sin personal, así que asegúrate de que tu tarjeta tenga PIN habilitado para pagos internacionales antes de salir de casa, porque sin eso puedes quedarte literalmente varada en mitad de la nada sin poder repostar.

Con tanto tiempo al volante por carreteras que pueden cerrarse por el clima, y actividades como el senderismo sobre glaciar, un seguro de viaje que cubra bien la asistencia en carretera, la cancelación por meteorología y los deportes de aventura es, en Islandia más que en casi ningún otro destino de esta lista, una cuestión de sentido común.

Qué llevar en la maleta

Islandia no tiene estaciones suaves: incluso en verano hace fresco y el clima cambia varias veces en un mismo día, así que la clave es vestir por capas y llevar ropa impermeable de verdad, no resistente al agua solo de nombre.

  • Chaqueta impermeable y cortavientos, el accesorio más importante de todo el viaje.
  • Varias capas térmicas para combinar según la temperatura del momento.
  • Botas de trekking impermeables, imprescindibles para las cascadas y el glaciar.
  • Bañador para las piscinas geotermales, que se usan durante todo el año.
  • Guantes y gorro, incluso en los meses de verano para las madrugadas y las zonas altas.
  • Una poderosa power bank y cargador de coche, útil en los tramos sin cobertura para no quedarte sin batería en el móvil que llevas el GPS.

Mi conclusión

Islandia viajando sola me enseñó que el país entero está diseñado, sin proponérselo, para el viaje en solitario: una sola carretera, seguridad altísima frente a las personas y paisajes que se disfrutan igual de bien en silencio que en compañía. Si tuviera que repetir, alargaría los días en la costa sur y recortaría uno en Reikiavik, porque lo que de verdad se queda grabado son esas cascadas y ese hielo azul de Jökulsárlón, no la vida urbana de la capital.

Si te preocupa conducir sola en un país que no conoces, te diría lo mismo que me hubiera gustado escuchar antes de reservar mi vuelo: la infraestructura, la señalización y la seguridad de Islandia hacen que sea, paradójicamente, uno de los destinos donde menos miedo deberías tener a viajar en solitario, aunque a primera vista parezca el más intimidante de todo este listado.

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Redacción de Pasajeras — contenido revisado y actualizado periódicamente.

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