Malta, el destino mediterráneo perfecto para empezar

Por PASAJERAS VIAJERAS3 min de lecturaActualizado el 28 de agosto de 2026
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Una mujer sola contemplando el mar Mediterráneo desde las murallas doradas de La Valeta en Malta

Si nunca has viajado sola y la idea te da un poco de vértigo, Malta es de los pocos destinos donde ese vértigo desaparece casi al aterrizar. Es un país minúsculo, en el que el inglés es idioma oficial junto al maltés, y en el que resulta prácticamente imposible perderse de verdad: la isla principal se recorre de punta a punta en autobús en poco más de una hora.

Esa combinación de tamaño reducido, idioma conocido y buena conexión de transporte público es justo lo que hace que el cerebro deje de estar en alerta permanente, algo que como mujer viajando sola se agradece muchísimo, sobre todo en un primer viaje en solitario.

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La Valeta y Sliema, para instalarse sin miedo

La Valeta, la capital, es una ciudad amurallada tan pequeña que se cruza andando en veinte minutos, con calles empinadas de piedra caliza dorada y balcones de madera de colores que la hacen fotogénica en cualquier esquina. De noche está iluminada y con movimiento suficiente como para pasear tranquila hasta bastante tarde, aunque como en cualquier ciudad, lo razonable es evitar callejones vacíos pasada la medianoche.

La mayoría de viajeras solas se alojan en Sliema o St Julian's, al otro lado de la bahía, conectadas con La Valeta por un ferry precioso de diez minutos o por el bus. Sliema tiene un paseo marítimo larguísimo, ideal para correr o simplemente caminar al atardecer, lleno de gente local haciendo lo mismo. St Julian's concentra la vida nocturna en la zona de Paceville, que de jueves a domingo se llena de turistas jóvenes: es segura, pero como en cualquier zona de fiesta, mejor moverte con la cabeza despejada y volver en taxi si es muy tarde.

Mdina, Gozo y el resto de la isla

Mdina, la antigua capital medieval, se conoce como la ciudad silenciosa porque apenas viven quinientas personas dentro de sus murallas. Se visita en una tarde y merece la pena quedarse hasta el atardecer, cuando los grupos de turistas se han ido y las calles se quedan casi para ti sola.

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Gozo, la isla hermana, se alcanza en un ferry de veinticinco minutos desde Cirkewwa, en el norte de Malta, y tiene un ritmo todavía más lento: Victoria (o Rabat, como la llaman los locales) como pueblo principal, la bahía roja de Ramla Bay para nadar, y acantilados como los de Dwejra para caminar. Alquilar un coche pequeño en Gozo durante dos días es una de las mejores inversiones que puedes hacer en el viaje, porque el transporte público allí es más escaso que en la isla grande.

Presupuesto, transporte y algún detalle práctico

La red de autobuses Tallinja cubre toda Malta con billetes baratos y un abono de varios días que compensa si te vas a mover mucho; la app oficial marca horarios en tiempo real, algo que en verano, con las paradas llenas de gente, se agradece para no esperar al sol sin necesidad.

El presupuesto diario es más bajo que en Italia o el sur de Francia: una habitación privada en un hostal o un estudio pequeño en Sliema ronda los 40-60 euros la noche en temporada media, y comer bien, sobre todo pastizzi (los hojaldres rellenos que son casi la bandera gastronómica del país) o pescado fresco en el puerto de Marsaxlokk los domingos, sale barato.

El único matiz de seguridad real tiene que ver con el sol y el mar, no con la gente: las corrientes en algunas calas del norte pueden ser fuertes, así que conviene bañarse donde haya bandera y algo de gente alrededor. Del resto, Malta se porta como ese destino amable que te deja practicar viajar sola sin que nada salga mal.

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Redacción de Pasajeras — contenido revisado y actualizado periódicamente.

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