Qué hacer si enfermas en un hostel sin nadie que te cuide

Por PASAJERAS VIAJERAS4 min de lecturaActualizado el 28 de agosto de 2026
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Mujer descansando enferma en la litera de un hostel con una botella de agua y medicamentos cerca

Me puse mala de verdad, con fiebre alta y vómitos, en un hostel de doce camas en Chiang Mai, sola, sin conocer a nadie del dormitorio y sin fuerzas ni para bajar a recepción. Esa noche aprendí, a base de sentirme fatal, la diferencia entre lo que crees que vas a hacer si enfermas en viaje y lo que de verdad haces cuando pasa: sobre todo, aprendí que pedir ayuda no es debilidad, es la decisión más inteligente que puedes tomar en ese momento.

Lo primero que hay que asumir es que la recepción del hostel es un recurso real, no solo para el check-in. El personal está acostumbrado a huéspedes que enferman, sobre todo en destinos con mucho turismo mochilero, y suele saber exactamente qué farmacia u hospital recomendar, además de poder ayudarte con el idioma local si lo necesitas.

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Los primeros pasos, sin dramatizar ni minimizar

En cuanto notes los primeros síntomas serios, fiebre, vómitos que no paran, dolor fuerte, avisa a alguien del hostel, aunque sea solo para que sepan que estás mal y dónde encontrarte si no bajas a desayunar. No hace falta montar un drama, basta con decir con claridad qué te pasa y pedir que, si no das señales de vida en unas horas, alguien pase a comprobar cómo estás.

Si compartes dormitorio, no dudes en decirle a quien tengas más cerca que no te encuentras bien; la mayoría de mochileros, sin conocerte de nada, reaccionan bien ante alguien que pide ayuda con honestidad, y muchas amistades de viaje han empezado precisamente así, cuidando a una desconocida un mal día.

Hidratarte es la prioridad inmediata casi siempre, sobre todo si hay vómitos o diarrea: sales de rehidratación oral disueltas en agua, a sorbos pequeños y frecuentes, mejor que grandes cantidades de golpe que el cuerpo no retiene. Si tu botiquín no las lleva, pide en recepción que alguien te las compre en la farmacia más cercana; es una petición razonable y casi nadie se niega a hacerla.

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Cuándo pasar de la habitación a un centro médico

Hay señales que indican que ya no basta con descansar en la cama: fiebre por encima de 39 grados que no baja con antitérmico, vómitos que impiden retener cualquier líquido durante más de unas horas, dolor abdominal intenso y localizado, dificultad para respirar, o cualquier síntoma que empeora claramente en vez de mejorar con el paso de las horas.

En ese punto, pide a recepción que te ayuden a conseguir un taxi o tuk-tuk hasta el hospital u hospital privado más cercano; en muchos destinos turísticos hay clínicas privadas rápidas y razonablemente baratas, y el propio hostel suele saber cuál recomienda a sus huéspedes. No esperes a sentirte con fuerzas para ir por tu cuenta si de verdad estás mal: pide que alguien te acompañe, aunque sea el propio recepcionista o un huésped que se ofrezca.

Antes del viaje, guarda en el móvil el número de tu seguro de viaje y el de la asistencia en carretera de tu tarjeta si la tiene incluida; muchas pólizas tienen una línea de asistencia médica que coordina directamente con el hospital local y te evita adelantar dinero o buscar un centro al azar en un idioma que no entiendes.

Preparar el terreno antes de que pase

Una costumbre sencilla que reduce mucho la sensación de vulnerabilidad es, al llegar a cada hostel, fijarte en si hay alguien en recepción las 24 horas o solo parte del día, y guardar ese horario en la cabeza. Si el hostel cierra recepción de noche, vale la pena intercambiar contacto con alguien del dormitorio el primer día, simplemente por si acaso, sin necesidad de hacerte íntima de nadie.

Tener descargado sin conexión el mapa de la ciudad con el hospital marcado, y saber decir en el idioma local o en inglés básico «necesito un médico» y «me duele aquí», ahorra minutos preciosos en un momento de mucho malestar y poca claridad mental.

Y quizás lo más importante: recuerda que sentirte mal, sola, en un dormitorio compartido de un país extranjero, no significa que hayas hecho algo mal al viajar sola. Es una situación incómoda que le puede pasar a cualquiera, viaje como viaje, y la mayoría de las veces se resuelve con hidratación, descanso, una visita a la farmacia o al médico, y la ayuda de gente desconocida que, la mayoría de las veces, responde mejor de lo que imaginas cuando se lo pides con claridad.

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Redacción de Pasajeras — contenido revisado y actualizado periódicamente.

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