Qué hacer con tus cosas mientras viajas un año entero

Por PASAJERAS VIAJERAS4 min de lecturaActualizado el 28 de agosto de 2026
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Cajas de cartón etiquetadas y bolsas de ropa apiladas en un salón vacío antes de un viaje largo

Cuando decides irte a viajar un año, uno de los primeros muros con los que te chocas no es el pasaporte ni el presupuesto, es literalmente qué haces con todo lo que tienes. El sofá, la vajilla, la ropa que no te llevas, los libros, ese cajón de cables y cargadores que nadie sabe muy bien para qué sirve cada uno. No hay una única respuesta correcta, depende de tu situación, pero sí hay opciones claras con sus costes y sus riesgos.

Si tienes piso en propiedad o alquiler de larga duración

Si tu piso es tuyo, la opción más común es alquilarlo mientras viajas, sea con un contrato normal a un año o con una gestora de alquiler temporal que se encarga de todo, incluidas incidencias, a cambio de un porcentaje de la renta. Esta segunda opción cuesta más, entre un ocho y un quince por ciento del alquiler mensual según la gestora, pero te libra de tener que gestionar averías o inquilinos problemáticos desde otro continente y con diferencia horaria.

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Si vives de alquiler, lo más habitual es simplemente dar por finalizado el contrato antes de salir, en vez de mantenerlo vacío pagando cada mes sin usarlo. El ahorro de un año entero de alquiler suele compensar de sobra el coste de tener que buscar piso otra vez a la vuelta, sobre todo si guardas tus cosas mientras tanto en un trastero, que sale muchísimo más barato que mantener un piso entero solo para almacenar muebles.

Una alternativa que ha crecido mucho es el house sitting: dejar a alguien de confianza, o encontrado a través de plataformas como TrustedHousesitters, viviendo en tu piso a cambio de cuidarlo, y a veces cuidar también de mascotas o plantas. No genera ingresos, pero mantiene la vivienda habitada, que en muchos casos reduce el riesgo de okupación o de deterioro, y evita que tengas que vaciarla por completo.

Qué hacer con los objetos, no solo con la vivienda

Antes de guardar nada, haz una criba real y honesta: todo lo que no hayas usado en el último año, probablemente no lo vas a echar de menos en el próximo. Vender antes de irte, por plataformas como Wallapop o Vinted, tiene dos ventajas: te da dinero extra para el viaje justo cuando más lo necesitas, y reduce el volumen de lo que tienes que guardar o mudar, que casi siempre sale más caro de lo que parece a primera vista.

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Para lo que sí quieres conservar, un trastero de alquiler es la opción más flexible: precios que rondan entre treinta y ochenta euros al mes según la ciudad y el tamaño, y la posibilidad de darlo de baja en cualquier momento si decides no volver o alargar el viaje. Fotografía el contenido de las cajas antes de cerrarlas y etiqueta cada una por categoría, porque a la vuelta, después de un año, no te vas a acordar de en qué caja metiste qué cosa.

Para objetos de valor sentimental o económico real, como joyas, documentos importantes o algo de herencia familiar, no los metas en un trastero genérico: déjalos con un familiar de confianza o en una caja de seguridad de un banco. El coste extra es mínimo comparado con la tranquilidad de saber que lo verdaderamente irremplazable no depende de la seguridad de un almacén que no controlas de cerca.

Lo que se te puede olvidar y no debería

No olvides el correo asociado a la dirección que dejas: si vendes o dejas de pagar el piso, actualiza tu domicilio fiscal y de notificaciones antes de salir, porque muchas cartas oficiales siguen llegando a la última dirección conocida durante meses después de haberte ido, y perderlas puede generarte problemas serios con Hacienda o con multas de tráfico que no llegas a ver a tiempo.

Revisa también los seguros: si tenías seguro de hogar y ya no vives allí, hay que ajustarlo o cancelarlo según lo que hagas con la vivienda, y si guardas cosas de valor en un trastero, comprueba si el propio trastero ofrece seguro incluido o si necesitas contratarlo aparte, porque los básicos suelen cubrir muy poco en caso de incendio o robo.

Por último, haz una lista escrita, no solo mental, de dónde está cada cosa importante: en qué trastero, con qué familiar, en qué caja de seguridad, con qué contraseña de acceso si aplica. Un año es tiempo suficiente para olvidar detalles que te parecían obvios el día que hiciste las maletas, y esa lista es la diferencia entre una vuelta tranquila y una vuelta reconstruyendo pistas sobre tu propia vida de hace doce meses.

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Redacción de Pasajeras — contenido revisado y actualizado periódicamente.

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