Cómo avisar a tu banco antes de usar la tarjeta en el extranjero

Por PASAJERAS VIAJERAS4 min de lecturaActualizado el 28 de agosto de 2026
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Una mano sujeta una tarjeta bancaria frente a un cajero automático en una calle de una ciudad extranjera

Hay pocas cosas que arruinen tanto una primera noche en un país nuevo como que el cajero se trague tu tarjeta o que el datáfono la rechace tres veces seguidas delante de la cola del supermercado. Y lo peor es que casi siempre es evitable: los bancos bloquean por seguridad cualquier movimiento que parezca «raro», y un cargo en Hanói cuando la última compra fue en Vigo es la definición exacta de raro para su sistema antifraude.

Avisar a tu banco de que vas a viajar no es un trámite anticuado que ya no hace falta, sobre todo si tu banco es tradicional. Los bancos que trabajan mejor para viajar de verdad, como Revolut, N26 o Wise, no suelen necesitar este aviso porque están pensados para uso internacional desde el principio, pero si vas a llevar contigo la tarjeta de tu banco de toda la vida, este paso te ahorra un disgusto serio.

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Qué decir exactamente y cuándo hacerlo

No basta con decir «me voy de viaje». Al banco le tienes que dar información concreta: los países que vas a visitar, aunque sea una lista larga, y las fechas aproximadas de inicio y fin. Si tu ruta es de varios meses por varios continentes, dilo así, con esas palabras, y pregunta directamente si necesitan que actualices la lista de países sobre la marcha o si con avisar una vez es suficiente para todo el periodo.

El momento ideal es entre tres y siete días antes de salir, ni antes ni después. Si avisas con demasiada antelación, algunos sistemas no lo registran bien porque lo consideran un aviso «caducado» cuando llega la fecha real. Si avisas el mismo día del vuelo, corres el riesgo de que la actualización tarde unas horas en propagarse por todos los sistemas del banco, justo cuando más la necesitas en el aeropuerto de llegada.

Hazlo siempre por dos vías si puedes: por la app o la web, donde mucha banca ya tiene una opción de «aviso de viaje» o «travel notice», y además por teléfono o en la sucursal, pidiendo confirmación explícita de que ha quedado registrado. Guarda una captura de pantalla o un correo de confirmación. Parece excesivo, pero si algo falla en destino, tener esa prueba te ahorra media hora de explicaciones con atención al cliente en otro huso horario.

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Lo que casi nadie pregunta y debería preguntar

Aprovecha esa llamada para hacer preguntas que van más allá del simple aviso. Pregunta cuál es la comisión exacta por operación en el extranjero, tanto en compras como en retiradas de efectivo, porque muchas entidades cobran un porcentaje fijo más una cantidad mínima que se dispara si sacas dinero en tramos pequeños. Pregunta también cuál es el límite diario de retirada en cajero en el extranjero, porque suele ser distinto al límite habitual y a veces más bajo de lo que esperas.

Pregunta qué teléfono de emergencia funciona desde fuera de España si te bloquean o te roban la tarjeta, y apúntalo en un sitio que no dependa del móvil, como un papel en la maleta o una nota en el email. El número de atención habitual en España muchas veces no es el que hay que marcar desde el extranjero, y descubrirlo con la tarjeta bloqueada y sin datos es la peor forma de aprenderlo.

Por último, pregunta si tienen convenio o acuerdo con alguna red de cajeros en las zonas donde vas a estar, porque eso puede ahorrarte comisiones de terceros que se suman a las de tu propio banco. Sacar dinero en un cajero que no pertenece a la red del banco emisor añade a menudo un cargo extra que ni siquiera aparece claramente desglosado en el ticket.

El plan por si algo falla igualmente

Aun avisando bien, a veces el bloqueo pasa igual, normalmente por el primer pago después de llegar a un país nuevo. Por eso nunca viajo con una sola tarjeta activa. Llevo siempre al menos dos, de bancos distintos, guardadas en sitios distintos de la maleta y del equipaje de mano, nunca las dos juntas en la misma cartera. Si una falla, la otra te saca del apuro mientras arreglas el problema con calma.

También merece la pena tener siempre algo de efectivo en la moneda local nada más aterrizar, aunque sea poco, sacado en el propio aeropuerto o cambiado antes de salir. No es por desconfianza hacia las tarjetas, es simple gestión de riesgo: si el bloqueo ocurre justo quieres pagar un taxi o el primer alojamiento, tener un colchón de efectivo evita que un problema bancario se convierta en un problema de esa misma noche sin techo.

Y si el bloqueo llega a ocurrir, no pierdas tiempo intentando repetir el pago varias veces: cada intento fallido puede reforzar la alerta de fraude en vez de resolverla. Llama directamente al número de emergencia, explica que estás de viaje, confirma tu identidad y pide que desbloqueen la operación. En la mayoría de los casos se soluciona en minutos una vez que hablas con una persona real, aunque el susto inicial siempre pese más de lo que debería.

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Redacción de Pasajeras — contenido revisado y actualizado periódicamente.

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